NO TIME TO THINK- SIN TIEMPO PARA PENSAR

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En la sociedad actual, no es extraño escuchar a las personas lamentarse constantemente acerca de lo ocupados están por exceso de actividades, citas, etc. Simplemente pregúntale a un grupo de personas en una reunión casual como están o como les ha ido y lo primero que escuchas es , “mucha chamba, mucho trabajo, mil pendientes, no encuentro la salida, en fin, nadie simplemente responde: “todo bien, muy bien”.

En caso de no estar extremadamente ocupados por el trabajo, la mayoría de las personas se encuentran ocupadas haciendo ejercicio, llevando a los niños a las clases de música o deportes, estudiando su descendencia o igual o bien experimentando en la cocina.

Ahora bien, si existiera el momento finalmente en el que haya una oportunidad para reflexionar, por decir, esperando en la fila del banco o la tienda, no dudamos ningún momento en sacar el celular. De este tema nos habla un artículo publicado en “The Journal Science”, el cual muestra de qué son capaces las personas para evitar un momento de paz e introspección”.

“Habíamos observado lo atados que estamos a nuestros dispositivos móviles o de otro tipo y la facilidad con la que inventamos cualquier excusa para mantenernos ocupados”, comenta Timothy Wilson, profesor de sicología de la Universidad de Virginia y líder del estudio. “Pero nadie había realizado un estudio tan simple como dejar a las personas estar en completa soledad por unos momentos”.

Los resultados de este estudio han creado una nueva manera de pensar en la comunidad de sicología y neurociencia. A través de 11 experimentos en los cuales participaron más de 700 personas, increíblemente se encontró que la mayoría de las personas les parecía o se sentían muy ocupadas para permanecer solas en un cuarto y en introspección por más de 6 a 15 minutos.

En uno de los experimentos, el 64% de los hombres y el 15% de las mujeres se les solicito someterse a cargas eléctricas opcionales, si querían, durante ese “tiempo para pensar”. Esas mismas personas, antes, habían comentado que con gusto pagarían por no recibir alguna dolorosa descarga eléctrica.

Las personas sujetas al estudio mostraban gran renuencia a estar enfocados a su momento en soledad tanto en sus hogares o en el laboratorio, aun así al darles ideas acerca de que pensar, por ejemplo, las próximas vacaciones, no lograban estar en armonía con su momento para pensar.

Se ha encontrado que los seres humanos tendemos a anclarnos y pensar incisivamente en que está mal en nuestras vidas. Nos dedicamos a arreglar problemas y querer buscar respuestas a todo. Solemos dedicar mucho tiempo en la mente a temas sin resolver en nuestras vidas, relaciones personales, fracasos profesionales, problemas financieros o de salud, etc, Mientras no encontremos soluciones a estos problemas, estarán ahí rebotando en nuestras mentes dando cabida a condiciones como el insomnio.

Una clara razón por la cual las personas buscan estar siempre ocupadas o darse descargas eléctricas es justamente evitar esos pensamientos negativos, afirma Ethan Kross, director del Laboratorio de Emociones y Autocontrol de la Universidad de Michigan. “No se siente muy bien si no tienes la capacidad intrínseca para meditar”

Louis C.K. comediante estadounidense tiene ocho millones de visitas en YouTube en un video en donde describe esa extraña e incomoda sensación. “Cuando te encuentras en momentos en que tu mente está tranquila, no estás viendo nada, todo está bien y vas conduciendo y derepente te das cuenta que estas solo y la mente empieza a recordar y divagar y no falta esa nostalgia y tristeza que toma el control. Eso bien explica porque mensajeamos mientras conducimos. Las personas estamos dispuestas a arriesgar nuestras vidas y las de otros, porque no quieren estar solas por un momento, es difícil.”

Pero no puedes solucionar o deshacerte de problemas si no te das el tiempo de pensar en ellos. Es algo tan relevante que es ignorado en la cultura actual la cual valora mucho más el “hacer” que el “pensar” y cree que podemos encontrar las respuestas en la palma de la mano más que en la mente misma.

“Parece ser una epidemia general en donde todos pensamos que es “normal” estar extremadamente ocupados cuando en realidad es “dañino” tal estado” afirma Stephanie Brown, sicólogo en Silicon Valley y autor de “Speed: Facing Our Addiction to Fast and Faster — and Overcoming Our Fear of Slowing Down.” “Existe esta percepción generalizada de que pensar un poco y tomarse el tiempo de sentir te puede detener u obstaculizar, pero resulta ser totalmente lo opuesto”.

“Al suprimir sentimientos negativos, les estamos dando mayor poder”, comenta Brown, “nos conducen a pensamientos obscuros los cuales nos obligan a buscar ocuparnos aun más.”

El esfuerzo cognitivo constante de evadir emociones es causante de una serie de problemas psicológicos, como el trastorno obsesivo-compulsivo, ansiedad, ataques de pánico y depresión, así como una serie de adicciones. También se asocia con varios problemas somáticos como el eccema, síndrome del intestino irritable, el asma, la inflamación, la inmunidad deteriorada y dolores de cabeza.

Estudios nos indican que no darse el tiempo para reflexionar deteriora nuestra capacidad de empatizar con los demás. “Entre más en contacto con nuestros propios sentimientos y experiencias estemos, más precisas serán mis conjeturas de lo que pasa por la mente de otra persona”, afirma Giancarlo Dimaggio, psiquiatra del Centro de Terapia Interpersonal Metacognitive en Roma, que estudia la interacción de auto-reflexión y la empatía. “Sentir o palpar lo que sientes es una habilidad que se puede atrofiar si no la usas.”

Los investigadores también han encontrado que una mente ociosa es tierra fértil para la creatividad. Estudios demuestran que las personas suelen tener más ideas para el uso de algún objeto si se les da primero una tarea fácil que permite a su mente vagar, en lugar de una más exigente.

“El proceso mental en inactividad física, fomenta la creatividad y las soluciones porque al imaginarse el problema cuando no te encuentras dentro del mismo, no es lo mismo que la realidad”, afirma Jonathan Smallwood, neurocientífico cognitivo de la Universidad de York, en Inglaterra. “Al usar tu imaginación significa que estás replanteando el problema desde un ángulo nuevo o distinto.”

Quizá a eso se deba que Google ofrezca a sus empleados los cursos “Search Inside Yourself” y “Neural Auto-Hacking,” que incluyen instrucción sobre meditación de atención plena (mindfulness), donde el objetivo es reconocer y aceptar los pensamientos y sentimientos en lugar de ignorarlos o reprimirlos. Esto le interesa a la empresa, ya que libera espacio en el cerebro que de otra manera estaría asediado para ayudar a los deseos de los usuarios finales y a su vez crear productos para satisfacerlas.

“Con frecuencia llegan a mi una gran cantidad de personas que buscan aprender a meditar para poder eliminar pensamientos negativos que suelen surgir en momentos de tranquilidad”, dice Sarah Griesemer, psicóloga en Austin, Tx. quien incorpora la meditación en su práctica. “Permitir y dejar fluir en nosotros los pensamientos es parte del proceso.” Sus pacientes, en su mayoría profesionales con mucha ambición, dicen que como resultado, sin duda se sienten más productivos en el trabajo, con más energía y más comprometidos con su familia”.

“Para deshacerse de la nubosidad emocional, los expertos aconsejan no usar pronombres en primera persona “yo”, “nosotros” cuando se piensa en eventos preocupantes en su vida. Más bien, utilizar los pronombres en tercera persona o en su propio nombre cuando se piensa acerca de uno mismo. “Si un amigo viene a ti con un problema, es más fácil ayudarlo a solucionarlo, pero si el problema nos está ocurriendo a nosotros, nos enfrentamos a una verdadera dificultad, en parte porque tenemos prejuicios egocéntricos por lo cual es difícil ser o pensar de manera racional”, comenta el Dr. Kross de Michigan. “Los datos muestran claramente que se puede usar el lenguaje para engañarnos a nosotros mismos pensando que nuestros problemas le están sucediendo a otra persona.”

Los sentimientos negativos son parte de la vida, y con más razón si estás cargado de ocupaciones y pendientes. Pero son justamente esos sentimientos profundos y perturbadores, y la manera en que lidiamos con ellos o los afrontamos, lo que nos forja y nos hace quien somos hoy.

Sin duda mantenerse ocupado efectivamente puede mitigar la tristeza, sin embargo, también puede limitar su capacidad de superar los problemas con alegría.

Kate Murphy es una periodista en Houston quien escribe para el New York Times.

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Mindfulness: cuando enfoque significa realizar una sola tarea .- Daniel Goleman

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Alexander Graham Bell, se dio cuenta de que los sayos del Sol pueden prender en llamas un papel cuando se enfocan en un solo lugar, y así aconsejaba: “Concentra todos tus pensamientos en el trabajo a realizar”. No obstante, nuestra atención ordinaria divaga, presa de una multitud de distractores que aparecen en nuestro camino –especialmente cuando nuestro Inbox de correo nos ofrece constantes distracciones que aparecen a nosotros como urgentes, pero no son tan importantes.

Además, está el “multitasking” (la multi tarea), que en realidad significa cambiar de un enfoque estrecho a otro – la mente no puede sostener más de un enfoque a la vez en lo que se denomina “memoria de trabajo” (working memory). Así es que interrumpir una tarea con otra puede significar perder muchos minutos para regresar a la velocidad original de tu enfoque.

El opuesto del “multitask” es “la uni tarea” (single-tasking), que es la habilidad de traer nuestro enfoque completo a lo que estamos haciendo. Esto viene a nosotros de forma natural en los momentos de urgencia (“to-do-or-die times), cuando un tiempo de entrega límite nos fuerza a enfocarnos completamente. Pero cómo podemos obtener esta concentración total durante el resto de nuestro tiempo de trabajo – o en nuestra vida en general.

Mindfulness es una respuesta. Cuando estamos atentos (mindful) traemos una atención completa a cualquier cosa que hagamos. Esto nos da el poder de mover nuestra concentración de un lugar a otro, según nos movemos durante el día – terminar un reporte, disfrutar de una comida, amar a un pequeño.

Mindfulness nos da la capacidad de darnos cuenta cuando el mar de distracciones en el que nadamos durante cualquier día, nos ha llevado a: aquí estoy otra vez, escaneando mi Inbox, en lugar de terminar lo que quiero hacer. Mindfulness fortalece nuestra meta-conciencia, la habilidad de rastrear a dónde va nuestra atención.

Nos encontramos atrapados en nuestro Inbox en lugar de hacer esa otra tarea importante, pero podemos tener un segundo pensamiento – No necesito hacer esto ahora – y regresar nuestra atención a lo que tenemos que estar haciendo. Una atención concentrada nos ofrece el antídoto para el multi-tasking “desatento” (mindless). Podemos hacer una cosa a la vez.

El número de compañías va en aumento, desde Google hasta General Mills, que ofrecen a sus empleados entrenamientos basados en mindfulness. Y Jon Kabat-Zinn, un viejo amigo y pionero en introducir mindfulness en sus aplicaciones más pragmáticas, recién publicó una versión actualizada de su libro “Full Catastrophy Living”, incluyendo nuevos descubrimientos científicos de los beneficios de mindfulnesss.

El cuanto al programa de Google, que ahora ofrece Search Inside Yourself Leadership Institute, estudios realizados en Stanford demuestran que aumenta la auto-conciencia y la empatía, además mejora el auto-control de emociones difíciles y mejora la escucha.

Esto suena como una mejora (“up grade”) en inteligencia emocional, para mí.

Tómate un minuto

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Tómate el tiempo, si puedes en este momento, de practicar atención a la sensación de la respiración por un minuto completo.

Puedes poner un cronómetro y empezar…

Recuerda, el beneficio de estas prácticas: entrenarnos para tener una mente más atenta, relajada y estable.

¿Lo vamos a lograr en tan sólo un minuto?
No del todo, pero al menos sí podemos ir formando el hábito de entrenar a la mente y pausar.

Te invito a que lo intentes y lo hagas varias veces al día.

Por: Carmen Treviño